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Crococun, una ventana a la fauna de la región

Visitar Crococun es asomarse a un ambiente que generalmente nos es extraño, porque tenemos muy poco contacto con la naturaleza y sus bellas creaciones, que nos hacen tomar conciencia de lo poco que sabemos de nuestro entorno, aún aquí en Quintana Roo.

Visitar Crococun es asomarse a un ambiente que generalmente nos es extraño, porque tenemos muy poco contacto con la naturaleza y sus bellas creaciones, que nos hacen tomar conciencia de lo poco que sabemos de nuestro entorno, aún aquí en Quintana Roo.


¿Sabe usted cuántas clases de cocodrilos hay y por qué se dice que en América no hay cocodrilos sino lagartos? ¿Qué los Acutos son cocodrilos de trompa muy alargada? Y esto es refiriéndonos solo a ellos, con los cuales hace veinticinco años Crococun se inició como una granja de cocodrilos.

Actualmente es un zoológico activo de especies silvestres nativas, donde se permite y propicia la convivencia hombre –animal. Un habitat que contiene mas de 400 ejemplares  de mas de 40 o más especies, entre ellos  monos araña, venados, serpientes,  incluidos los perros de origen prehispánico, los xoloescuincles, esos que no tienen piel y tradiciones o leyendas de origen azteca señalan que constituían un exquisito bocado.
Este zoológico se ubica cerca de Puerto Morelos, camino a la Riviera Maya, tiene la joya de su corona y no son los cocodrilos sino los monos araña, de los que hablaremos más adelante.

Nos recibe a nuestra llegada el veterinario de la UNAM, especialista en animales silvestres mexicanos, Javier Carballar Osorio, que llegó hace trece años contratado  como gerente técnico para hacerse cargo de este mundo que es el zoológico de Crococun,  con una extensión de dos hectáreas.. El fue nuestro anfitrión y guía durante un amplio recorrido – todas las visitas son guiadas – que constituyó una delicia y además un pequeño aprendizaje en vivo, ya que como lo decíamos con anterioridad muchos mexicanos, incluidos los quintanarroenses, sin mencionar a los  numerosos visitantes de otros países, sabemos muy poco de nuestro entorno que no sea el que llamamos civilizado.

Por Javier supimos que los cocodrilos son casi los oportunistas de la naturaleza, les gusta la comida que se pone a su alcance pero no quieren meterse en dificultades. En este zoológico no se permite alimentarlos, ya que acercarse a ellos es un riesgo. Generalmente ellos ven, escuchan y se quedan quietos a la espera. Se les ve echados en busca del sol (son de sangre fría),  como piedras grises en sus lugares especiales, pero también le salen a uno al paso y sus tamaños son impresionantes. Visitamos también el serpentario con especies de la región: Boas, Cascabeles, Rareras (comen ranas), Polatillas, las Voladoras (amarillas con negro y van de copa en copa de los árboles) y la serpiente Reina (se come a las demás serpientes si puede) que llega a tener tres veces el tamaño de una boa desarrollada.

A cada visitante se le da  una bolsita conteniendo un plátano, uvas y cacahuates, todo un festín para los monos araña que sorpresivamente se acercan al visitante, muchos de ellos con sus crías a cuestas. Sus ojos curiosos nos miran y no son nada tímidos, saben que allí están protegidos. Los venados, tímidos, se acercan para comer hojas y ramas de la mano. Todo ello en medio de una vegetación exuberante, un reino ecológico que se busca conservar lo más intacto posible y que se maneja, según Javier porque cada especie defiende su territorio de acuerdo a una mayor fuerza.

Ya casi al final de la visita nos alcanza Eduardo Río, el propietario de este zoológico interactivo desde 1988, quien junto con Javier Carballar nos platican que consideran el paso del huracán Gilberto y su desastre como un verdadero parteaguas, cuando llegaron tiempos difíciles, pero salieron adelante, siempre con la idea de marchar acorde con los tiempos, al igual  la imagen que desean proyectar.

Precisamente Eduardo nos comenta que pronto veremos una imagen más dinámica y moderna de Crococun, más inclinada a su reconocimiento como zoológico interactivo, porque definitivamente la granja de cocodrilos hace  ya tiempo que se superó. Actualmente se cuenta con una enfermería bien equipada para la atención de los animales, se brinda ecuación ambiental para quienes así lo desean; se lleva a cabo una investigación sobre los monos araña y sus hembras y la sangre de los cocodrilos, con el apoyo de la universidad de Yucatán.

Fuente: Escapadas 360

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