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Presupuesto climático de México para 2027 aumenta fondos energéticos, pero genera críticas

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, presentó este mes el proyecto de presupuesto federal para 2027, que contempla recursos para áreas como salud, educación, infraestructura, defensa y transición energética.

La propuesta todavía debe ser aprobada por el Congreso y ha generado un debate sobre la forma en que el Gobierno mexicano planea distribuir los recursos destinados a enfrentar el cambio climático.

Aunque algunas partidas relacionadas con la transición energética aumentan, organizaciones y especialistas cuestionan que determinados proyectos sean incluidos dentro del gasto climático, especialmente aquellos relacionados con combustibles fósiles y grandes obras de infraestructura.

México propone aumentar el presupuesto para la transición energética

El proyecto de presupuesto contempla 20.300 millones de pesos para la estrategia nacional de transición energética, frente a los 17.900 millones de pesos asignados para 2026.

De ese monto, alrededor de 8.800 millones de pesos estarían destinados a fortalecer la autosuficiencia, la soberanía y la seguridad energética, además del desarrollo sostenible.

También se contemplan recursos para la certificación ambiental de empresas y aproximadamente 11.400 millones de pesos para proyectos de energías renovables, eficiencia energética e innovación tecnológica orientados a reducir los impactos ambientales y la dependencia de los combustibles fósiles.

Dentro de estas partidas aparecen también recursos para proyectos que involucren a comunidades indígenas y afromexicanas en la adaptación a los efectos del cambio climático.

Sin embargo, el presupuesto incluye aproximadamente 1.100 millones de pesos para Pemex, destinados a actividades relacionadas con la producción, distribución y comercialización de petróleo, gas, productos petrolíferos y petroquímicos.

Según observadores citados en el debate presupuestario, una parte de estos recursos podría utilizarse para atender las obligaciones financieras de la empresa estatal.

Críticas por el papel de los combustibles fósiles y la infraestructura

La inclusión de recursos para Pemex ha provocado cuestionamientos de organizaciones que consideran que la estrategia de transición energética debería reducir de forma más clara la dependencia de los combustibles fósiles.

Charlie Canek Punzo, investigador de Fundar, señaló que el uso del gas de esquisto como parte de la transición energética podría mantener la expansión de los combustibles fósiles.

El presupuesto también contempla alrededor de 8.800 millones de pesos para infraestructura ferroviaria destinada al transporte de pasajeros y mercancías, una cantidad que representa más del 43% del presupuesto de la estrategia nacional de transición energética.

El Consejo Civil Mexicano de Silvicultura Sostenible (CCMSS) ha cuestionado que determinados programas sean considerados automáticamente como gasto climático. La organización sostiene que una inversión puede contribuir potencialmente a reducir emisiones o mejorar la resiliencia, pero eso no significa que todo el presupuesto del programa pueda clasificarse como acción climática.

Adaptación al cambio climático y gestión del agua

Otro de los puntos centrales del proyecto es la adaptación al cambio climático. México ha advertido en sus compromisos climáticos nacionales sobre los riesgos relacionados con la disponibilidad de agua, las sequías y la pérdida de cosechas.

Sheinbaum ha calificado el paquete económico como “responsable” y ha destacado un aumento del 20,6% en el presupuesto para agricultura, además de un incremento significativo de los recursos destinados a la gestión del agua.

Al mismo tiempo, el gasto total identificado para adaptación al cambio climático pasaría de más de 213.000 millones de pesos en 2026 a más de 160.000 millones en 2027, una reducción aproximada del 24%.

Esta disminución también ha generado críticas. Organizaciones como Fundar han planteado dudas sobre el destino final de los recursos para la gestión del agua y han pedido claridad sobre si serán utilizados prioritariamente para consumo humano, agricultura y comunidades locales.

El Observatorio de Crisis Climática y Presupuesto Público de México, por su parte, pidió que cualquier modificación al proyecto presupuestario garantice que los recursos contribuyan de manera verificable a los compromisos climáticos nacionales.

Entre sus propuestas se encuentran una mayor atención a la conservación de los bosques, la gestión sostenible del agua, las áreas protegidas y la prevención de desastres naturales.

El debate continuará en el Congreso mientras los legisladores analizan el proyecto de presupuesto para 2027 y sus implicaciones para la transición energética y la adaptación de México al cambio climático.

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