La llegada recurrente de sargazo a las costas de la Riviera Maya continúa afectando al sector pesquero artesanal y a las familias que dependen del mar para subsistir. En Playa del Carmen, los gastos de mantenimiento de las embarcaciones, las reparaciones de motores y la disminución de los ingresos representan una creciente carga financiera para los trabajadores.
José Gómez Burgos, representante del sector pesquero en Playa del Carmen, advirtió que los pescadores deben cubrir de su propio bolsillo numerosos gastos operativos, incluso en periodos en los que la actividad genera menos ganancias.
El problema no se limita a la pesca. La acumulación de esta macroalga también repercute en los servicios náuticos y las actividades turísticas de playa, lo que puede reducir las oportunidades de trabajo para quienes dependen de la llegada de visitantes.
El sargazo dificulta la pesca y aumenta los costos operativos
Cuando el sargazo llega en grandes cantidades y permanece acumulado en la costa, su descomposición puede deteriorar la calidad del agua y reducir los niveles de oxígeno, con posibles consecuencias para los ecosistemas marinos.
Para los pescadores artesanales, estas condiciones representan un desafío adicional. La disminución de los recursos marinos en sus zonas habituales de trabajo puede obligarlos a recorrer mayores distancias, consumir más combustible y dedicar más horas a jornadas que no siempre se traducen en mejores capturas.
Gómez Burgos también señaló las dificultades que enfrentan las embarcaciones pequeñas al navegar entre grandes acumulaciones de algas. El sargazo puede enredarse en las propelas y dificultar el funcionamiento de los motores, mientras que los sedimentos y el material orgánico pueden incrementar las necesidades de limpieza y mantenimiento.
Estas complicaciones generan reparaciones frecuentes y gastos que afectan directamente la rentabilidad de la actividad pesquera. En ocasiones, los costos pueden superar los ingresos obtenidos durante la jornada.
Los gastos de mantenimiento presionan la economía familiar
El impacto del sargazo también se refleja en los hogares de los trabajadores del mar. Aunque las capturas y los ingresos pueden disminuir, los gastos para mantener las embarcaciones en condiciones de operar continúan.
“Tenemos que arreglar los motores, mantener limpias las embarcaciones, darle mantenimiento al muelle (donde se encuentra su embarcación). Si nosotros no lo hacemos, ¿quién lo hará?”, expresó Gómez Burgos al describir las responsabilidades que asumen los pescadores.
La falta de certeza sobre la llegada del sargazo y la reducción de las ganancias dificultan la planificación financiera de los pequeños productores y trabajadores independientes. A ello se suman los gastos cotidianos de sus familias, que dependen de una actividad cada vez más expuesta a las condiciones ambientales.
El impacto también alcanza al turismo náutico
La presencia de sargazo puede afectar la experiencia de los visitantes cuando deteriora las condiciones de las playas y del agua, genera malos olores o dificulta el acceso a determinadas zonas costeras.
Esta situación puede repercutir en actividades como los paseos en lancha, el esnórquel y el alquiler de equipos acuáticos, así como en los ingresos de los establecimientos que dependen del movimiento turístico.
De esta manera, las consecuencias pueden extenderse más allá de la pesca y alcanzar a trabajadores, prestadores de servicios y pequeños negocios vinculados con la actividad turística.
Para el sector pesquero artesanal de Playa del Carmen, el desafío consiste en mantener sus embarcaciones operativas y sostener los ingresos familiares frente a costos crecientes y condiciones de trabajo cada vez más complicadas.
La situación pone de relieve la necesidad de atender el problema del sargazo no solo desde una perspectiva ambiental, sino también considerando sus efectos económicos y sociales sobre las comunidades costeras de la Riviera Maya.