La seguridad en México durante 2026 presenta un panorama complejo. Mientras las estadísticas nacionales muestran una reducción de los homicidios, algunas regiones continúan enfrentando episodios de violencia vinculados con los cárteles, las desapariciones y la extorsión.
Ambas realidades pueden coexistir. Por eso, para comprender la situación actual, es importante analizar no solo las cifras nacionales, sino también las diferencias entre estados y ciudades, las preocupaciones de los residentes y las recomendaciones oficiales para los viajeros.
Este análisis reúne datos gubernamentales, estudios independientes e informes periodísticos publicados entre 2024 y 2026 para ofrecer una visión más amplia de los principales desafíos de seguridad en el país.
Menos homicidios a nivel nacional, pero con diferencias regionales
Según datos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, el promedio diario de homicidios intencionales en México pasó de 86,9 en septiembre de 2024 a 42,2 en septiembre de 2026. Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que utiliza una metodología diferente, también ha registrado una tendencia descendente en sus estadísticas.
Aunque la reducción representa un avance importante, no significa que todos los estados hayan experimentado una mejora similar. En la mayoría de las entidades se observaron descensos, mientras que Sinaloa destacó por el aumento de la violencia relacionado con los enfrentamientos entre facciones del crimen organizado.
Esta diferencia demuestra por qué los promedios nacionales no siempre reflejan las condiciones de seguridad que experimentan las comunidades locales.
Sinaloa: una guerra entre facciones que continúa
La crisis de seguridad en Sinaloa se intensificó a mediados de 2024, después de que Ismael «El Mayo» Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa, fuera trasladado a Estados Unidos. El acontecimiento profundizó las disputas entre las facciones conocidas como Los Chapitos y Los Mayos.
Culiacán se convirtió en uno de los principales escenarios del conflicto. Durante 2025, diversos informes periodísticos documentaron asesinatos, viviendas atacadas a balazos, negocios cerrados y suspensiones recurrentes de clases debido a los episodios de violencia.
Un informe del International Crisis Group publicado en julio de 2026 señaló que la intervención militar había contribuido a contener los episodios más graves en la capital sinaloense. Sin embargo, parte del conflicto se desplazó hacia las zonas rurales, donde continuaron los asesinatos y otros hechos violentos.
La crisis también ha provocado muertes, desapariciones y desplazamientos de personas, con consecuencias duraderas para las familias y las comunidades afectadas.
Jalisco después de la muerte de «El Mencho»
El 22 de febrero de 2026, una operación militar contra Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como «El Mencho» y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), terminó con su muerte durante un enfrentamiento armado.
El acontecimiento desencadenó una ola de violencia y represalias en distintas zonas de Jalisco, incluidas Guadalajara, Zapopan y Puerto Vallarta. La reacción de los grupos criminales puso de manifiesto los desafíos que enfrentan las autoridades para mantener la seguridad en regiones con una fuerte presencia del crimen organizado.
Ante la situación, la representación consular de Estados Unidos recomendó a sus ciudadanos permanecer resguardados en distintas zonas de Jalisco, entre ellas Guadalajara, Puerto Vallarta y Chapala, así como en partes de otros estados.
Además, más de 200 vuelos con destino a Jalisco fueron cancelados o desviados, según los informes citados. Medios locales también reportaron más de 70 personas muertas durante los ataques de represalia del fin de semana.
Los acontecimientos afectaron tanto a la población local como a las actividades comerciales, el transporte y el turismo.
Guadalajara: aumenta la percepción de inseguridad
Las estadísticas delictivas no son el único indicador para evaluar la seguridad. La percepción de los habitantes también ayuda a comprender cómo los acontecimientos recientes afectan la vida cotidiana.
Una encuesta nacional de seguridad pública del INEGI, publicada en abril de 2026, indicó que aproximadamente nueve de cada diez habitantes de Guadalajara consideraban insegura su ciudad o su entorno, frente a casi ocho de cada diez en diciembre de 2025.
El instituto calificó el cambio como estadísticamente significativo, lo que apunta a un deterioro importante en la percepción de seguridad durante esos meses.
Aunque las encuestas no equivalen a las estadísticas oficiales de delitos, sí reflejan el temor de la población y su confianza en las condiciones de seguridad.
De acuerdo con un informe de Associated Press (AP), el CJNG cuenta con aproximadamente 19.000 integrantes y tiene presencia en 21 de los 32 estados mexicanos. Esta expansión representa un desafío para las autoridades, especialmente en las regiones donde las disputas criminales afectan a las comunidades.
Extorsiones, desapariciones y fragmentación criminal
La reducción de los homicidios no significa que todos los delitos estén disminuyendo. El Índice de Paz México 2026 señaló una caída superior al 20 % en los homicidios durante el último año, pero advirtió que otros problemas siguen representando amenazas importantes.
Entre ellos destacan las desapariciones, la extorsión y los enfrentamientos localizados entre organizaciones criminales. Las divisiones internas de los grupos delictivos pueden provocar nuevos episodios de violencia incluso cuando los indicadores nacionales de homicidios mejoran.
Un análisis publicado en septiembre de 2026 por Americas Quarterly también planteó que la estrategia de seguridad del Gobierno ha contribuido a reducir los homicidios, pero necesita prestar mayor atención a las desapariciones y la extorsión.
El análisis subraya, además, la importancia de una mayor coordinación entre el Gobierno federal y las autoridades estatales.
En conjunto, estas tendencias sugieren que el problema de seguridad en México está evolucionando. Para evaluar los avances, es necesario observar más indicadores que el número de homicidios.
¿Qué tan confiables son las cifras de homicidios?
Las estadísticas de seguridad pueden variar considerablemente según la fuente y la metodología empleada.
En 2025, el recuento preliminar del INEGI registró 27.989 muertes por homicidio, mientras que las cifras de la Secretaría de Seguridad Pública fueron de 23.612. La diferencia fue de 4.377 casos.
El INEGI estimó una tasa de homicidios de 21,4 por cada 100.000 habitantes en 2025, por debajo de los 25,8 registrados en 2024.
Estas diferencias no deben interpretarse automáticamente como prueba de manipulación de los datos. Las instituciones pueden utilizar registros, periodos de actualización y criterios estadísticos diferentes.
No obstante, especialistas y organizaciones como México Evalúa han advertido que las desapariciones y determinadas muertes violentas pueden quedar fuera de algunas categorías de homicidio intencional.
Por ello, una evaluación completa de la seguridad debe considerar las distintas fuentes, sus metodologías y las limitaciones de cada indicador.
Advertencias de viaje: ¿qué deben saber los visitantes?
Las recomendaciones oficiales de viaje ofrecen otra perspectiva sobre los riesgos en México. El Departamento de Estado de Estados Unidos actualizó su advertencia para el país el 29 de mayo de 2026 y mantuvo a México en el Nivel 2, que recomienda extremar las precauciones por riesgos relacionados con la delincuencia, el terrorismo y los secuestros.
La clasificación varía según el estado:
- Nivel 4 — No viajar: Colima, Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Tamaulipas y Zacatecas.
- Nivel 3 — Reconsiderar el viaje: Baja California, Chihuahua, Guanajuato y Jalisco.
- Nivel 2 — Extremar precauciones: Ciudad de México y Nuevo León, donde se encuentra Monterrey.
Estas clasificaciones corresponden a la advertencia estadounidense citada y pueden cambiar con el tiempo. Tampoco significan que todas las localidades de un estado presenten exactamente el mismo nivel de riesgo.
Antes de viajar, conviene consultar las recomendaciones oficiales más recientes y revisar las indicaciones específicas para la ciudad y las zonas que se pretende visitar. También es aconsejable comprobar las condiciones del transporte, los posibles cierres de carreteras y cualquier alerta local.
Conclusión: una mejora nacional que no elimina los riesgos locales
La seguridad en México en 2026 muestra dos tendencias simultáneas: una reducción de los homicidios a nivel nacional y la persistencia de graves problemas en determinadas regiones.
Los conflictos entre cárteles en Sinaloa, la violencia registrada en Jalisco y el aumento de la percepción de inseguridad en Guadalajara evidencian que los avances nacionales no siempre se traducen en una mejora inmediata para todos los habitantes.
Al mismo tiempo, las desapariciones, la extorsión y las diferencias entre las estadísticas oficiales siguen siendo factores esenciales para comprender la situación.
Para residentes, empresarios y turistas, la conclusión es clara: evaluar la seguridad en México requiere información actualizada y un análisis específico de cada destino, en lugar de depender únicamente de los promedios nacionales o de una valoración general del país.