Cancún

Muerte de Mincho en Cancún: Profepa investiga y revela el delicado estado de salud de nueve delfines

La muerte de Mincho, un delfín de 36 años que permanecía en cautiverio en Cancún, vuelve a poner bajo la lupa las condiciones de los ejemplares que se encuentran en instalaciones de entretenimiento marino. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ordenó una necropsia y estudios complementarios para determinar las causas exactas del fallecimiento.

Dolphin Discovery, empresa responsable de las instalaciones conocidas como Dolphin Connection Cancún, atribuyó la muerte del ejemplar a complicaciones derivadas de un tumor maligno.

Según la compañía, Mincho presentó un deterioro repentino de su estado de salud durante las últimas horas del 30 de octubre. Pese a la atención del equipo veterinario, no fue posible revertir su condición.

La empresa también aseguró que el delfín recibió tratamiento especializado y cuidados paliativos, debido a que su enfermedad no tenía una alternativa curativa.

Mincho padecía un tumor que comprometía gran parte de su lengua

De acuerdo con la información sobre su estado de salud, Mincho padecía un carcinoma de células escamosas que afectaba aproximadamente al 70% de su lengua, además de presentar problemas oculares.

Su condición había sido clasificada como muy crítica, al igual que la de otros dos ejemplares identificados como Oceanía y Solei.

La situación era especialmente preocupante porque los nueve delfines que permanecían bajo resguardo en las instalaciones presentaban distintos problemas de salud crónicos, entre ellos lesiones en ojos y boca, desgaste dental y alteraciones en la piel.

Profepa había clausurado el delfinario en 2025

El fallecimiento de Mincho ocurre después de que, en octubre de 2025, la Profepa ordenara la clausura total temporal del delfinario y el aseguramiento de los nueve ejemplares.

La intervención de las autoridades se produjo tras detectar diversas irregularidades en las instalaciones, entre ellas estanques con agua turbia, deficiencias de limpieza y otras condiciones que requerían atención.

Posteriormente, la dependencia federal informó que las medidas correctivas implementadas permitieron mejorar la calidad del agua, los sistemas de recirculación y el seguimiento veterinario de los animales.

No obstante, aclaró que estas mejoras no eliminan las posibles responsabilidades administrativas derivadas de los incumplimientos detectados durante las inspecciones.

El traslado de los delfines representa un desafío

Uno de los principales retos para las autoridades ambientales es determinar qué ocurrirá con los ejemplares que continúan en las instalaciones.

La Profepa ha señalado que cualquier traslado debe evaluarse de manera individual, considerando la edad, el estado de salud y los riesgos que podría representar el movimiento para cada animal.

En el caso de los delfines con enfermedades crónicas o condiciones delicadas, un traslado podría generar complicaciones adicionales, por lo que las decisiones deben basarse en evaluaciones veterinarias especializadas.

La situación también pone de relieve los desafíos de la supervisión ambiental y el bienestar animal en los delfinarios, especialmente cuando las autoridades deben intervenir para corregir deficiencias en las condiciones de mantenimiento y atención médica.

La Profepa informó que dará a conocer los resultados de la necropsia y los estudios técnicos una vez que concluyan. Hasta entonces, aunque la empresa atribuye el fallecimiento a un tumor maligno, la causa precisa de la muerte de Mincho todavía no cuenta con una determinación oficial definitiva.

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