En el corazón de Morelia existe un espacio que parece sacado de una película: una bóveda diseñada para proteger un auténtico tesoro histórico. Se trata del Archivo Histórico del Museo Casa de Morelos, un recinto que resguarda más de dos millones de documentos con información fundamental sobre la historia de Michoacán y de México.
Ubicado en la calle Morelos Sur, esquina con Lic. Soto Saldaña, este archivo forma parte de un museo administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Sin embargo, no siempre recibe la atención de los visitantes, algunos de los cuales suelen confundirlo con el Museo Casa Natal de Morelos, situado a dos cuadras y administrado por la Secretaría de Cultura de Michoacán.
Documentos que cuentan siglos de historia
El historiador Fernando Anaya, quien trabaja en este recinto, explicó que el archivo conserva documentos que abarcan desde el siglo XVII hasta el siglo XX. La mayor parte tiene origen eclesiástico, pues fueron elaborados por la Iglesia católica y las autoridades del obispado de Michoacán.
No obstante, su contenido va mucho más allá de los asuntos religiosos. Entre sus colecciones se encuentra información política, social, económica y artística que permite conocer distintos momentos de la vida en la región.
Uno de los atractivos más destacados es la documentación relacionada con José María Morelos y Pavón. El archivo conserva registros originales elaborados y firmados por él durante su etapa como cura de Carácuaro, cuando tenía entre sus responsabilidades llevar el control de los asuntos parroquiales.
También existen documentos correspondientes a su participación en el movimiento insurgente e incluso algunos que podrían estar vinculados con su etapa como arriero.
Una bóveda diseñada para proteger el patrimonio documental
La conservación de estos materiales requiere condiciones especiales. Debido a la antigüedad y fragilidad del papel, las instalaciones mantienen controles de temperatura y humedad para prevenir su deterioro y la aparición de hongos.
El archivo cuenta con estanterías compactas que se desplazan mediante manerales, un sistema que permite aprovechar el espacio y reducir la entrada de plagas. Además, estas estructuras pueden ayudar a retrasar la propagación del fuego en caso de un incidente.
Los documentos se guardan en cajas oscuras de polipropileno, diseñadas para protegerlos de la luz solar. El personal también utiliza termómetros y humidificadores para vigilar las condiciones ambientales de cada área.
La organización del acervo permite consultar materiales de diferentes épocas, desde documentos del siglo XVII hasta registros de la década de 1920. Entre ellos hay testimonios relacionados con la Revolución Mexicana y la Guerra Cristera.
La historia detrás del archivo
El origen de esta colección también está marcado por episodios importantes de la historia de Michoacán.
De acuerdo con Fernando Anaya, el acervo perteneció originalmente a la Catedral y posteriormente pasó a manos del Gobierno del Estado. No existe certeza sobre si fue retirado durante la Revolución Mexicana o la Guerra Cristera, pero se sabe que estuvo bajo resguardo en el Palacio de Gobierno.
Después pasó por distintas casas de Morelia hasta llegar a su ubicación actual. Según los testimonios de antiguos trabajadores, cuando la documentación llegó al recinto, entre las décadas de 1920 y 1930, todavía se encontraba apilada en legajos y no contaba con una organización adecuada.
Entre las décadas de 1930 y 1970 comenzó un proceso de clasificación que permitió ordenar y estudiar los documentos.
Con el paso del tiempo, el archivo también incorporó parte de la documentación que perteneció al Gobierno de Michoacán. Un ejemplo es la sección denominada Policía y Guerra, que contiene información relacionada con la comandancia del gobierno estatal.
Un patrimonio que merece ser conocido
El Archivo Histórico del Museo Casa de Morelos conserva mucho más que papeles antiguos: reúne testimonios originales que permiten reconstruir la historia política, religiosa, social y cultural de Michoacán.
Sus más de dos millones de documentos representan una fuente de consulta para investigadores, historiadores y personas interesadas en conocer el pasado de México. Un patrimonio que permanece protegido en una bóveda especial, pero cuya riqueza histórica merece ser descubierta por más visitantes.