La muerte de dos delfines que permanecían en cautiverio en México ha generado nuevas investigaciones por parte de las autoridades ambientales. Se trata de Mincho, quien falleció en Dolphin Connection Cancún, y Moana, que murió en el Delfinario de Sonora. Ambos decesos ocurrieron durante el pasado mes de octubre.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) informó que se realizaron necropsias para determinar las causas de ambas muertes y evaluar las condiciones en las que se encontraban los mamíferos marinos.
Mincho murió por un cáncer que se había extendido a otros órganos
Mincho falleció el 30 de octubre en las instalaciones de Dolphin Connection Cancún. De acuerdo con los resultados de la necropsia, el delfín padecía un carcinoma en la lengua que había desarrollado metástasis y se extendió a otros órganos de su cuerpo.
La enfermedad provocó un deterioro en su estado de salud hasta el punto de que dejó de responder al tratamiento y a la atención veterinaria que recibía, lo que finalmente ocasionó su muerte.
Moana sufrió un traumatismo hepático
Por su parte, Moana murió el 1 de octubre en el Delfinario de Sonora. Los estudios post mortem identificaron lesiones traumáticas que afectaron directamente su hígado.
Según las inspecciones realizadas por la Profepa, la causa de la muerte fue un fuerte golpe en el órgano, posiblemente provocado por la caída de una luminaria durante las intensas ráfagas de viento asociadas al huracán Polo.
El traumatismo habría ocasionado cambios en su comportamiento y en sus hábitos alimenticios, contribuyendo al deterioro de su salud y a su posterior fallecimiento.
Autoridades revisan las condiciones de los delfinarios
Tras los fallecimientos, las autoridades ambientales mantienen acciones de vigilancia y supervisión en ambos establecimientos para garantizar el bienestar de los ejemplares de fauna silvestre que permanecen bajo cuidado humano.
Personal especializado realiza visitas de inspección para comprobar el cumplimiento de los planes de manejo, los protocolos de atención veterinaria y las condiciones de seguridad de las instalaciones.
Asimismo, las autoridades buscan determinar si existieron incumplimientos o responsabilidades administrativas y, en caso de encontrar elementos suficientes, posibles responsabilidades penales de los establecimientos o de las personas involucradas.
La Profepa señaló que continuará agotando las vías legales correspondientes para que se apliquen las sanciones establecidas en la legislación ambiental vigente, en caso de comprobarse alguna irregularidad.
Las investigaciones buscan esclarecer completamente las circunstancias de ambas muertes y verificar que los centros responsables cumplan con las disposiciones destinadas a proteger a los animales marinos en cautiverio.