Estás caminando por la 5ta Avenida en Playa del Carmen o paseando por la zona hotelera de Tulum. El ambiente es perfecto: el sol brilla, suena música y los turistas disfrutan de sus vacaciones.
De repente, un chico te entrega un mono bebé o un cachorro de tigre. “¿Foto, amigo? Sólo $20”.
El animal es adorable. Es diminuto, sus ojos son enormes y parece tranquilo. Tus hijos están pidiendo una foto. Se siente como un momento de vacaciones inofensivo y por excelencia en México.

No lo hagas.
Es un delito federal y una industria cruel que se nutre de los turistas. En The Cancún Sun, nuestro objetivo es que usted pase un buen rato, pero ponemos límites a la financiación del maltrato animal.
Aquí está la realidad sensata de esa “linda” sesión de fotos.
1. Es 100% ilegal (no importa lo que digan)
Dejemos atrás la confusión. Desde abril de 2022, el estado de Quintana Roo prohibió explícitamente la exhibición y manipulación de animales silvestres en la vía pública.

La ley fue unánime. Prohíbe a cualquier persona cobrar a los turistas por tocar, transportar o fotografiar animales exóticos en espacios públicos. Esto modifica el Ley de Responsabilidad Ambiental y el Código Penal del Estado.
Los muchachos que tienen a los animales te mostrarán los “permisos”. Llevarán camisas caqui de aspecto oficial con parches que parecen logotipos del gobierno. Son falsos. O, en el mejor de los casos, son permisos federales obsoletos que son nulos y sin efecto según las nuevas leyes estatales.
2. El animal “tranquilo” probablemente esté drogado
¿Alguna vez has conocido a un mono bebé o a un cachorro de tigre en la naturaleza? Son máquinas de energía caótica. Muerden, arañan, gritan y corren.

Si el animal de la Quinta Avenida cuelga inerte del hombro de un extraño durante 8 horas al día, rodeado de música tecno y turistas que gritan, no está “bien entrenado”. Está sedado.
Los grupos de bienestar animal han documentado que estos animales a menudo son drogados para que cumplan con las fotografías. Además, a los grandes felinos a menudo les quitan las garras para evitar que arañen a los turistas, una mutilación dolorosa que los deja lisiados de por vida.
3. El ciclo de la “basura”

Esta es la parte que arruinará tu día, pero necesitas escucharla.
¿Qué pasará cuando ese lindo cachorro de tigre crezca? Un tigre de 400 libras no es lindo; es una responsabilidad. Come demasiado y es demasiado peligroso ponérselo en el hombro a un turista.
Estos animales no son retirados a un santuario. Una vez que son demasiado grandes para las fotografías (normalmente al cabo de unos meses), se descartan. Se los vende al comercio de mascotas exóticas, se los mata para obtener piezas o se los encierra en estrechas jaulas al borde de la carretera por el resto de sus vidas.
¿Es ética esta sesión fotográfica?
No te dejes engañar. Responde 3 preguntas para ver si ese encuentro con animales es legal o es una trampa.
1. ¿Dónde se encuentra el animal?
2. ¿El animal lleva ropa o realiza trucos?
3. ¿Qué pasa si no pagas?
Es probablemente ilegal o poco ético
Esto tiene todos los signos de una operación ilegal. Es probable que el animal esté maltratado. Alejarse.
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Probablemente ético
Esto suena como un santuario o centro de conservación legítimo. ¡Disfruta aprendiendo sobre la vida silvestre!
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Cuando pagas $20 por la foto, no estás pagando por el cuidado del animal. Estás pagando por su reemplazo.
4. Las historias parecen reales

Los operadores son inteligentes. Saben que los turistas son cada vez más conscientes y por eso han adaptado su discurso.
- La mentira de la “donación”: no dicen “precio”. Dirán “donación para el santuario”. Los verdaderos santuarios no exhiben crías de animales en una calle de fiesta a las 10 de la noche.
- La historia del “Rescate”: Afirmarán que el animal fue abandonado y que lo están criando. Si lo estuvieran planteando, sería en un recinto tranquilo, sin tomarse selfies con vacacionistas borrachos.
5. Dónde encontrar encuentros con animales REALES

Si quieres ver monos, perezosos y gatos de la selva, hazlo de la manera correcta. La Riviera Maya tiene santuarios increíbles y legítimos que realmente rescatan animales de estos vendedores ambulantes.
- Santuario de monos de Akumal: una instalación de primer nivel que rescata primates y otros animales salvajes. Puede recorrer los terrenos, conocer sus programas de rehabilitación y apoyar la conservación real.
- Zoológico Croco Cun: Ubicado cerca de Puerto Morelos, este es un zoológico conservacionista que se enfoca en especies locales como cocodrilos y monos araña. Es educativo, no explotador.
- The Jungle Place: un santuario específico para monos araña maltratados. No es un zoológico; es un hogar para animales que no pueden ser liberados.
El veredicto
Nos encanta una buena foto de vacaciones. Pero esa selfie con un mono drogado no es un “recuerdo”. Es un recibo por la crueldad.
Quédate con tus $20. Compra una ronda de tacos en su lugar.
