Riviera Maya, QR — Empresarios locales dicen que la presencia de algas en las playas ha provocado cancelaciones y una caída en las tarifas turísticas. Debido a los altos volúmenes de sargazo que se lavan en tierra, solicitan declaratoria de emergencia.
Andrea Lotito, vicepresidenta de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya, dice que es necesario reinvertir fondos para abordar el problema del sargazo que ha provocado una caída en la ocupación hotelera y pérdidas económicas para todos.

Particularmente el sector hotelero del estado advierte que la afluencia masiva de algas ha impactado al estado, disminuyendo el tiempo de estadía de los visitantes no solo en la Riviera Maya sino en todo Quintana Roo.
“Como hoteles proponemos a las autoridades que emitan una declaratoria de emergencia para poder acceder a recursos extraordinarios y poder enfrentar esta crisis que está afectando a todos”, dijo.
Ella dice que cree que es factible que las autoridades locales emitan una declaración de emergencia, ya que la cantidad de sargazo en 2026 ya superó la cantidad de 2025.
“No podemos esperar más”, dijo. “Las vacaciones de verano están a la vuelta de la esquina y no podemos promocionar un destino cubierto de sargazo. Es necesario restaurar las playas para recuperar la confianza de los mercados turísticos.
“Actualmente estamos viviendo una crisis y es preocupante, sin embargo necesitamos que las autoridades actúen rápidamente, pero hemos visto indecisión de algunos funcionarios ante este problema que está afectando a miles de familias en Quintana Roo”.
Lotito dice que no se trata sólo de recolectar sargazo arrastrado sino de desarrollar una iniciativa integral que requiere no sólo la participación de las autoridades gubernamentales y el sector privado, sino también de oceanógrafos y biólogos marinos.
Ramón Cárdenas González, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de la Riviera Maya, afirma que si bien el sargazo no representa un riesgo directo para la vida humana, sí causa importantes pérdidas económicas al turismo.
El dirigente empresarial advirtió que, sin acciones más decisivas para abordar el problema, los efectos sobre la competitividad de los destinos podrían durar varios años.
