Los estruendos de los aviones y las tormentas todavía despiertan recuerdos dolorosos en Mohammed Abed, un ingeniero de sistemas palestino de 36 años que logró llegar a México junto con varios integrantes de su familia tras huir de Gaza.
Ahora, lejos del conflicto, Abed intenta reconstruir su vida en Ciudad de México. Cada martes, antes del amanecer, prepara su triciclo motorizado y se dirige a un mercado al aire libre en la colonia Condesa, donde vende comida tradicional palestina.
De Gaza a Ciudad de México: una nueva vida lejos de la guerra
Abed llegó a México en mayo de 2025 acompañado por 17 familiares. La salida de Gaza fue el resultado de meses de trámites y gestiones que comenzaron con su padre, Kamal Abed, quien había emigrado a México años atrás y posteriormente obtuvo la ciudadanía mexicana.
Tras el inicio de la guerra, Kamal viajó a Egipto para intentar organizar la salida de sus familiares. Sin embargo, falleció de un infarto en 2024 antes de completar el proceso.
Su hijo Shadi continuó con las gestiones y, con el respaldo de organizaciones civiles y abogados especializados en asilo en México, consiguió las autorizaciones necesarias para que 18 miembros de la familia pudieran abandonar Gaza.
El recorrido incluyó Jordania y Turquía antes de llegar finalmente a Ciudad de México, donde los integrantes de la familia obtuvieron residencia permanente.
Para Abed, comenzar nuevamente no significa olvidar lo ocurrido. Los sonidos fuertes todavía pueden activar recuerdos de los bombardeos que vivió en Gaza y de la pérdida de su hija de cuatro años.
Sin embargo, su nueva rutina está marcada por el trabajo y la gastronomía.
La comida palestina como puente entre culturas
En los mercados de Ciudad de México, Abed ofrece platos tradicionales como hummus, baba ganoush, falafel, shawarma y kebab. Poco a poco, sus clientes habituales han comenzado a conocer no solo su comida, sino también la historia detrás de ella.
Los domingos también participa en otro mercado de la capital. Cuando no está vendiendo, ayuda a su esposa a preparar servicios de comida palestina para eventos y celebraciones.
Su hermano menor, Fadi, también encontró en la gastronomía una forma de construir una nueva vida en México. A través de su cuenta de Instagram, hijo.de.palestina, comparte videos sobre su negocio de comida palestina y ha conseguido una comunidad de decenas de miles de seguidores.
Mientras la familia intenta adaptarse a su nueva realidad, Abed también busca reunirse con sus dos hermanas, que permanecen en Gaza.
En mayo, además, nació su hijo Yusuf en Ciudad de México, convirtiéndose automáticamente en ciudadano mexicano.
Para Abed, el nacimiento representa una nueva generación y una conexión entre dos lugares: el país que ahora llama hogar y las raíces palestinas que su familia busca conservar.
“Nació en México, pero lleva las raíces de Gaza en el corazón”, expresó Abed.