El sector turístico de Tulum, México, atraviesa una importante crisis. Este bullicioso destino, otrora joya de la Riviera Maya, lucha contra un declive cada vez más profundo, caracterizado por aeropuertos vacíos, negocios locales cerrados y hoteles abandonados.
Las principales aerolíneas, incluidas Aeroméxico, Volaris y American Airlines, han anunciado el cierre de un número significativo de rutas a la región. Esto ha dejado al Aeropuerto Internacional de Tulum, un proyecto emblemático inaugurado en 2023, prácticamente vacío. La terminal, diseñada para aliviar la congestión en Cancún, ahora registra un tráfico mínimo, lo que obliga a muchos operadores locales a afrontar las consecuencias de un mercado en desaceleración.
La recesión ha golpeado duramente la economía local. Los hoteleros reportaron una caída del 10% en la ocupación hotelera ya el año pasado, una tendencia que no ha hecho más que intensificarse. Muchos hoteles luchan por equilibrar los costos operativos con una afluencia cada vez menor de visitantes. En algunos casos, los propietarios se han visto obligados a reducir significativamente las jornadas laborales, mientras que otros han dejado sus establecimientos completamente vacíos, con muebles y mesas de playa acumulando polvo.
Los factores ambientales y económicos se combinan para crear una situación crítica en la región. Los precios elevados, que antes caracterizaban el atractivo exclusivo de Tulum, están empezando a ahuyentar a los mismos turistas que impulsaron su crecimiento. Al mismo tiempo, el persistente problema del sargazo —un tipo de alga invasora— ha dañado el litoral. Datos satelitales de la NASA indican que en 2026 se registraron algunas de las mayores concentraciones de esta alga en el Caribe, lo que provocó olores desagradables y un tono marrón en las aguas turquesas.
A pesar del panorama sombrío actual, algunos operadores locales mantienen un optimismo cauteloso respecto a una recuperación durante la próxima temporada alta. Sin embargo, por ahora, el auge que transformó a Tulum en un destino turístico mundial parece estar llegando a su fin, dejando tras de sí un rastro de sueños abandonados y puertas cerradas a lo largo de la costa caribeña.