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Mapaches pigmeos de Cozumel sorprenden a científicos al fabricar juguetes con recibos de papel

Un grupo de investigadores ha documentado un comportamiento poco habitual entre los mapaches pigmeos de Cozumel: estos pequeños mamíferos utilizan recibos de papel desechados por los turistas para fabricar pelotas, jugar con ellas y enseñar a otros miembros de su familia a repetir la actividad.

El descubrimiento, publicado en la revista científica Wild por investigadores vinculados a la Universidad de Miami, aporta nuevas pistas sobre la capacidad de aprendizaje y transmisión de conocimientos de esta especie endémica de la isla mexicana.

Además de su interés científico, el hallazgo podría contribuir al desarrollo de nuevas estrategias para proteger a uno de los mamíferos más amenazados de México.

Un comportamiento aprendido entre los mapaches de Cozumel

La observación fue realizada por Nessie O’Neil, autora principal del estudio y estudiante de maestría en Biología del Proyecto Dragonfly. Durante su trabajo de campo en Cozumel, investigaba cómo interactuaban los mapaches pigmeos con los residuos generados por la actividad turística.

En una de sus jornadas, observó a un ejemplar sacar un recibo de papel de un contenedor de basura, mojarlo, cubrirlo con arena y darle forma de pelota para utilizarlo como juguete.

Lo más llamativo fue que el animal no se limitó a jugar. También enseñó a otros miembros de su grupo familiar a fabricar estas pequeñas bolas de papel y utilizarlas de la misma manera.

Durante 64 horas de observación, O’Neil registró 14 intentos de elaboración de pelotas. Sin embargo, en otro sitio turístico donde también había mapaches jóvenes, papel y agua disponibles, no se observó el mismo comportamiento.

Michelle Szydlowski, profesora visitante adjunta y antrozoóloga del Proyecto Dragonfly de Miami, explicó que el hallazgo podría representar el primer caso documentado de cultura material en mapaches. Este concepto se refiere a la capacidad de crear objetos a partir de otros materiales y transmitir ese comportamiento a otros individuos.

Una especie en peligro crítico de extinción

Los mapaches pigmeos son más pequeños que sus parientes continentales y viven exclusivamente en la isla de Cozumel. Su población silvestre se estima en menos de 200 ejemplares, lo que convierte cualquier avance en su conocimiento y conservación en un asunto especialmente importante.

El crecimiento del turismo y el desarrollo urbano han provocado la pérdida de manglares y otros ecosistemas costeros que sirven de hábitat a estos animales. Al mismo tiempo, el contacto frecuente con los visitantes ha incrementado su exposición a los residuos y alimentos humanos.

Uno de los principales problemas es el cambio en su alimentación. En lugar de consumir habitualmente cangrejos, frutas y lagartos, algunos ejemplares recurren a la basura y a productos como los totopos. Esta dieta poco adecuada está relacionada con problemas de desnutrición.

El estudio también destaca que comprender cómo aprenden y transmiten nuevos comportamientos puede ayudar a los especialistas a desarrollar programas de conservación más efectivos.

El aprendizaje podría ayudar a mejorar su conservación

Nessie O’Neil considera que el comportamiento observado, aunque pueda parecer curioso o divertido, ofrece información valiosa sobre la manera en que estos animales adquieren nuevas habilidades y las comparten con sus grupos familiares.

Una de las propuestas de conservación consiste en aprovechar esa capacidad de aprendizaje para fomentar hábitos alimentarios más saludables. Por ejemplo, enseñar a los mapaches a buscar cangrejos en lugar de depender de alimentos procesados que encuentran entre los residuos turísticos.

Sin embargo, poner en marcha este tipo de iniciativas requiere respaldo científico y autorización de las autoridades. O’Neil señaló que muchas experiencias de rehabilitación de fauna silvestre contienen información útil, pero no siempre cuentan con estudios que permitan demostrar su eficacia.

Por ello, los resultados de esta investigación podrían ayudar al Departamento de Ecología Municipal de Cozumel a evaluar y autorizar futuros programas de conservación.

El impacto del turismo todavía plantea preguntas

Durante sus observaciones, O’Neil también registró una situación preocupante: una hembra preñada consumió alcohol que había sido dejado por turistas y posteriormente se tumbó en la arena en estado de embriaguez, mientras algunos visitantes la acariciaban.

Los investigadores todavía desconocen cuáles pueden ser los efectos del consumo de alcohol sobre la salud y la supervivencia de estos animales.

Este episodio refuerza la necesidad de estudiar las consecuencias del contacto entre la fauna silvestre y las actividades turísticas.

El descubrimiento de los mapaches que fabrican pelotas de papel demuestra que todavía existen aspectos desconocidos sobre el comportamiento de esta especie. También recuerda que proteger al mapache pigmeo de Cozumel implica conservar su hábitat, evitar que dependa de los residuos humanos y promover una convivencia responsable entre visitantes y fauna local.

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